¿Y qué tal está Messi en París?


Basta contar que he estado con Messi en París para que surja una pregunta de forma inmediata: «¿Y qué tal está allí?»

La respuesta (y él mismo lo corrobora en la entrevista) es que le veo muy bien. Tranquilo, aclimatado, sereno, con ganas de hacer grandes cosas. Adaptado. Y lo más importante: ve felices a sus hijos. Y eso le hace feliz.

Sus tres vástagos, Thiago, Mateo y Ciro, sonrientes, revoltosos, alegres, impecablemente equipados con el uniforme del PSG, formaron el comité de bienvenida que nos recibió el pasado viernes en su espléndida casa parisina, un edificio moderno pero de elegante estilo francés, alejado del bullicio del centro. Antonela nos saludó con su simpatía y discreción habituales antes de dejarnos a solas para la entrevista. Hubo tiempo para revivir el vídeo de nuestro último encuentro, cuando Thiago y Mateo le entregaron a Leo su sexta Bota de Oro. Los chavales no han olvidado aquel día.

Seguramente no haya sido fácil al principio. París es una capital bella, envuelta en colores cálidos y con una atmósfera hipnótica. Pero también es una ciudad dura, a veces inhóspita, a veces descortés.

Claro, que no es lo mismo visitar París como espectador que hacerlo como actor principal. Y ese es el caso de Messi, foco brillante en la Ciudad de la Luz, que además no tiene problemas con el idioma porque él habla un lenguaje universal: el idioma del fútbol.

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