Turqua: La fiesta de mr, el ‘Insigne’ de un Trabzonspor que desafa a su destino


Abdlkadir mr creci mirando al Mar Negro y con el corazn tintado de burdeos y azul. El habilidoso y menudo (1,68 metros) medio dej su Carsibasi natal para echar races 36 kilmetros ms al este, floreciendo en una academia que produce talentos en serie. En Trebisonda se curti hasta fundirse con los colores de un Trabzonspor que es religin en la ciudad turca. Si gana, no hay ningn problema. Si pierde, todos los males aparecen de golpe. Nunca se conforman. Sin embargo, esta temporada, la felicidad es total.

La tormenta est en el csped para los rivales de un equipo que suea con terminar con 37 aos sin Superligas. La victoria (3-0) sobre el Gaziantep consolid su liderato: aventajan en siete puntos al Hatayspor y al Konyaspor despus de 13 jornadas en las que estn invictos. Un caso nico en Turqua y en las cinco grandes Ligas. Hace 25 partidos! que no pierden. Son una roca. Estn ganando con goleada su eterno pulso con Estambul (sacan 10, 12 y 13 puntos a Fenerbahe, Galatasaray y Besiktas, respectivamente) mientras recuperan su espacio en la lite. Su papel de ‘outsider’, de equipo rebelde ante la gran urbe y el poder establecido, lo llevan en su ADN desde su fundacin. Y este curso lo estn interpretando mejor que nunca.

El especial minuto 61 en Trabzonspor

Trebisonda, por su mirada al ponto, sus caticas calles cayendo desde las montaas y el carcter pasional de su gente, tiene algo de Npoles. La peregrinacin al moderno estadio Senol Gnes, nombre en honor al seleccionador nacional y seis veces campen de Liga con el club como portero, posee el denso trfico, las alocadas prisas y la algaraba como paisaje. Todo casa. Y en el csped, con el eco de las olas del Mar Negro rozando sus gradas, el ‘Insigne del Trabzonspor’ es mr. Habilidoso, bajito, tcnico… y lder. Con el ’10’, maneja el ‘tempo’ de su equipo. Ante el Gaziantep, sin Hamsik, ni Bakasetas, ni Gervinho, ni el capitn akir, el canterano de 22 aos llev el brazalete, tir de galones y dirigi la orquesta en el campo… y fuera de l.

As celebra una victoria el Trabzonspor, el lder de la Liga turca

Clav de falta con la zurda el 1-0 mientras la grada se cantaba de un lado a otro ‘burdeos… azul!’. Una meloda mezclada con el ‘campeones’ que va para nmero 1 en Trebisonda. Llevan tanto tiempo esperndolo que en el estadio no hay ni un minuto de silencio. El esfuerzo de sus ‘guerreros’ no se negocia. Y no ser por sudor. El equipo de Avci lucha cada centmetro en el csped. Es parte de la esencia de la ciudad: nunca darse por vencido. As se sobrepusieron a las bajas y cerraron el triunfo antes del descanso con los tantos de Djanimy y Cornelius. No brillaron, pero fueron efectivos golpeando a la contra. Castigaron cada error y despiste rival. ‘Game over’.

Un minuto mgico

El 61 est por todas partes en Trebisonda. El nmero de las matrculas de los coches de la ciudad es mgico para sus 800.000 habitantes. Y en cada partido, pasada la hora, comienza una cuenta atrs que termina en fiesta: confeti, cnticos, mviles iluminando la grada… Los aficionados los han hecho sus dgitos de la suerte y los lucen orgullosos en sus camisetas. Es la muestra de un arraigado sentimiento de pertenencia a una ciudad ms cercana, en kilmetros, a Georgia que a Estambul.

Una urbe asitica en la que se han mezclado culturas desde tiempos ancestrales. La Ruta de la Seda que pas por sus calles teji un carcter abierto que an perdura. Que se lo digan a Nwakaeme: tras ser sustituido, el delantero nigeriano se fue al banquillo cruzndose todo el campo por el lateral mientras los hinchas le aclamaban. Cada futbolista de Avci se est convirtiendo en un hroe. Venga de donde venga.

El 3-0 afianz el primer puesto del Trabzonspor. Pero los fans queran ms. Tras el pitido final, no se movieron de unos asientos que terminan cada partido limpios. La mayora viven los duelos de pie. Les cantaron para que regresaran… y volvieron. Y la danza del triunfo, con el pblico entregado y los futbolistas en medio del campo, la dirigi mr. Quin si no! Con sus brazos, subi y baj los decibelios del Senol Gnes a su antojo hasta la explosin final. La funcin es suya. Como si estuviera en casa…

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