Sevilla FC: Lopetegui enchufa a los rezagados


Durante el último parón de selecciones, Julen Lopetegui explicaba en MARCA porque todavía no habían debutado los dos últimos jugadores que restaban por hacerlo: Augustinsson y Óliver Torres. Lo cierto es que se centró en el extremeño, al que una lesión en el segundo partido de pretemporada lo ha tenido más de un mes sin entrenar. Con el sueco se necesitaba paciencia, que «sonara el despertador» (como suele repetir el entrenador en estos casos) y que apareciese ese hueco en el equipo para darle pase al lateral izquierdo. Centro de Augustinsson y golazo de Óliver para abrir el partido ante el Levante. Los dos que quedaban por jugar hace menos de un mes. Los rezagados.

Porque el técnico sevillista tiene ya una idea preconcebida, de dos años de trabajo, de qué necesita su equipo y en qué momento puede utilizar a uno u otros jugador. Parte con la base del conocimiento. Aunque, igualmente, los propios profesionales atraviesan épocas mejores o peores, por lo que debe ir conjugando estados de forma con el cuidado de no desenganchar a nadie de la dinámica del equipo, sobre todo cuando es positiva. Por eso se entiende que frente al Levante jugase Dmitrovic. O que incluso le diese el puesto de titular a Munir en la banda, cuando en infinidad de ocasiones ha preferido al Papu u Óscar Rodríguez para este cometido. La irrupción precisamente de Óliver, titular en los tres partidos después del parón, ha ido en perjuicio precisamente de los dos mediapuntas del plantel. Y desde que juega por dentro y no en la banda, de Ivan Rakitic.

Ahí tiene Lopetegui uno de sus principales caballos de batalla. En el centro del campo es donde más piezas posee y también donde más dudas le surgen a la hora de elegir. Depende del rival, de las necesidades propias del equipo y de la necesidad de tener un lanzador de ataques (Óliver), uno contra uno (Papu), disparo lejano (Óscar) o controlar lo máximo la posesión (Rakitic). Cada uno aporta en la faceta que más se ajusta a su fútbol, aunque terminará compitiendo con regularidad quien sea capaz de ajustarse u ofrecer una mayor cantidad de variantes en su fútbol al propio juego del Sevilla. Quedan dos nombres como Jordán y Delaney. Comparten rol. Ha sido paciente con el danés y no quiere dejar al catalán sin su sitio. Hay espacio para todos.

Ya han debutado todos los profesionales de la primera plantilla. Hay algunos arrinconados, como Idrissi y Gudelj, que sólo participan por extrema necesidad, ya que también son los jugadores que están fuera de la lista Champions. Lopetegui va manejando los tiempos en estos meses donde necesitará de todos. Cuando la competición coja velocidad, pierda a piezas importantes en enero (Copa África) o cada partido sea una final a partir de marzo, volverá a tirar de su guardia personal. La cuestión es si hay más de un jugador que quiera formar parte de esos escuderos de Julen. Muchos comienzan a levantar la mano. El fondo de armario del Sevilla es una realidad.

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