Queja del Costa del Sol Málaga: «Nos hacen la vida imposible en Ciudad Jardín», dice su presidenta


SALVADOR SALAS

El club, molesto porque no facilitan el pabellón para el normal desarrollo de los entrenamientos y partidos del equipo, que compite en la máxima categoría del balonmano, así como en Europa

Marina Rivas

El Costa del Sol Málaga siempre ha encontrado y denunciado públicamente los impedimentos con los que ha tenido que lidiar estos años, pero hay uno que no halla solución y la situación se ha vuelto insostenible. La falta de una instalación deportiva en Málaga capital en la que el máximo representante andaluz del balonmano femenino pueda llevar a cabo su trabajo con normalidad, ha hecho que la entidad vuelva a poner el grito en el cielo.

El club lanzó un comunicado este jueves, a modo de queja de su ‘desahucio’ de Ciudad Jardín, que desde la reconversión de Carranque (el pabellón Pérez Canca) en hospital de campaña durante la pandemia, se estableció como su fortín. No hubo grandes impedimentos al menos en el tramo final del último curso, pero desde el inicio de esta campaña, Sólo se ha permitido que el equipo de Suso Gallardo compita en esta pista una vez, en la primera jornada de Liga, ante el Cícar Lanzarote.

El siguiente encuentro, tuvo que trasladarse a Alhaurín de la Torre ante la amenaza de precipitaciones y las goteras del techo del pabellón y el próximo encuentro en casa, se verá obligado a moverse de nuevo. ¿El motivo? Un evento de kárate que acogerá Ciudad Jardín, coincidiendo con la fecha del duelo ante el Salud Tenerife (el sábado 23) y cuya celebración se les notificó sin tiempo necesario para comunicar a la Federación Española y al propio rival el cambio de sede. Esto les ha supuesto además, una multa por parte del Comité de Competición de la RFEB.

Pero ya no sólo influye al Costa del Sol Málaga el cambio de localización continua para los partidos, también para los entrenamientos y un aspecto que se ha convertido en el principal motivo de denuncia, tal y como explica la presidenta del club, Pepa Moreno: «Me da coraje que terceras personas, por los funcionarios que trabajan allí, están echando a perder el trabajo que están haciendo Noelia Losada (concejala de deportes del Ayuntamiento) y José Luis Paradas (gestor de Málaga Deportes y Eventos). Es que nos están faltando al respeto, las jugadoras están muy molestas, no les dejan poner una nevera para guardar hielo para después de los entrenamientos o si llevamos una nos la desenchufan, no nos dejan guardar los materiales en un cuartillo, nos quitan los vinilos de publicidad, nos ponen pegas para todo, nos hacen la vida imposible…«, enumera.

Muy molesta por los constantes cambios de planes y la reorganización continua del equipo por la provincia (en Cártama, Alhaurín de la Torre, Frigiliana, Rincón de la Victoria…), Moreno explica que el equipo se siente infravalorado: «Nunca tenemos prioridad, siempre se nos hecha de todos lados. Si Málaga no está preparada en cuanto a instalaciones para tener un equipo en la élite, yo no pierdo el tiempo y me voy…«, comienza. Y continua: «He luchado muchísimo por este equipo y por estas cosas me dan ganas de dejar el balonmano y el club, pero no lo hago porque quiero luchar por ellas, por mi club de toda la vida».

Explica que esta situación puede ser la gota que colme el vaso y que necesitan, con urgencia, poder convertir Ciudad Jardín en un campo de batalla habitual. «Si no hay pabellón, no hay equipo, necesito una instalación… Es que o me acoge otro sitio de la provincia y ya me quedo allí o me dejan usar Ciudad Jardín, tiene que ser nuestro pabellón por 200.000 motivos, además que lo estamos pagando y siento que los funcionarios de allí nos están echando y nosotros somos un equipo profesional», valora, reclamando además que se trata de un equipo que el pasado curso consiguió un inédito triplete (Copa de la Reina, Supercopa y EHF Cup), y que compite en la élite nacional, que debería -según su criterio- estar a la altura del reconocimiento o prestaciones en cuanto a instalaciones del Unicaja y del Málaga. «Las instalaciones deberíamos tenerlas disponibles, yo no debería estar siempre haciendo encaje de bolillos. Somos un equipo de Liga, en la máxima categoría, que juega en Europa, con jugadoras internacionales, que gana títulos y no tenemos dónde jugar»

Además, asegura que este problema está repercutiendo también en las propias jugadoras: «No tenemos factor campo, preguntadles a las niñas, que son las más perjudicadas, que tienen que estar constantemente moviéndose por la provincia, sin un vestuario fijo, sin un campo fijo, parece que todos los partidos jugamos fuera y no sólo los partidos, también los entrenamientos«.

Ver noticia en: www.diariosur.es

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