Los interrogantes de Peng Shuai y el ‘lavado de cara’ del COI


Son muchas las incógnitas que aún rodean el caso de la tenista Peng Shuai. El 2 de noviembre denunció en una red social china al exvicepresidente de su país, Zhang Gaoli, de abusos sexuales, un mensaje que rápidamente fue borrado y silenciado por las autoridades del país.

En las jornadas siguientes, nada se supo del paradero de la jugadora -número uno en el ránking mundial de dobles en 2014- hasta que, ante la presión del deporte mundial, entre ellos numerosos jugadores y organismos como la WTA o la ONU, se difundieron imágenes de la tenista en una cena y en diversos eventos en Pekín. Todo rodeado de un aura de normalidad que nadie se cree.

Porque se había despejado una incógnita, la de que se encontraba físicamente bien. Y es así, está viva. Pero ni una palabra de la propia Peng Shuai sobre su estado cuando medio mundo había mostrado preocupación por su paradero.

Entonces llegó una charla telefónica con Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, que dentro de algo más de dos meses, qué casualidad, visitará China con motivo de los Juegos Olímpicos de invierno de Pekín, un evento que ha estado rodeado de polémica desde su designación por la falta de compromiso del gobierno chino con los derechos humanos. De hecho, Estados Unidos aún se plantea el boicot diplomático a los Juegos por este motivo.

De lo que trascendió de esa charla, Peng Shuai ha pedido «privacidad». Respetable. Pero que no haya hecho esta petición en una comparecencia pública ni a través de un organismo como la WTA, los más críticos con China -a la que han ‘amenazado’ con dejar sin torneos si no se resuelve este caso-, sigue planteando dudas sobre si la tenista sostuvo esa conversación desde la libertad y así lo han vuelto a expresar desde la ONU hasta Human Rights Watch.

¿Y en qué posición queda el COI en este asunto, un organismo que defiende los ideales olímpicos y el legado? Porque lo primero deben ser los deportistas. Y aún resta por saber qué pasa con lo más importante de este caso: la denuncia de un abuso sexual… que ha sido silenciada o minusvalorada en plena era del ‘Meetoo’. Muchas incógnitas aún por resolver.

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