El UCAM sigue carburando con derrota ante el Unicaja (73-69)


Cate intenta anotar en el partido de ayer frente a Unicaja. / MARIANO POZO

Baloncesto

Murcianos y malagueños se midieron en un partido de tú a tú en el que la intensa igualdad sustituyó al talento como principal atractivo

Emilio Sánchez Bolea

No es lo más importante el resultado en los partidos de pretemporada, y buena prueba de ello es la calma chicha con la que se juegan estos encuentros durante prácticamente dos tercios del mismo, si bien conforme este avanza y la igualdad no se deshace, se pueden apreciar a dos equipos luchando por ganar, caso del Unicaja y el UCAM de anoche. La lástima, que, una vez más, el espectador tuvo que gastar dos horas completas de su vida para ver un duelo de pretemporada en el que los árbitros ni tan siquiera hicieron uso de las repeticiones instantáneas, mal augurio de a qué duración se pueden ir los partidos de liga regular en que sí existirán estas consultas.

Y es que no fue un encuentro de los que se disfrutan viendo, con ambos equipos compartiendo más desacierto que acierto y un poco entendible concierto de pito por parte de los árbitros. Al menos, el UCAM sí logró mantenerse siempre más o menos cercano a un Unicaja un punto más consistente, clave para estar la mayor parte del tiempo disfrutando de pequeñas rentas ante un conjunto murciano que iba más por rachas, como el pequeño apagón al final del primer cuarto con que los locales ya tomaban cierto aire (22-17).

Un atasco universitario en ataque en el que nuevamente se echaba en falta una mejor versión de Taylor, que sí incrementaría su nivel en la segunda mitad, pero que, en este momento, hasta la vuelta de Bellas, no permitía al UCAM dar con la mejor opción. Con el madrileño de nuevo en pista se abrieron más opciones y el marcador se quedaba en 38-35 al término de la primera parte.

Demasiados parones

Sería el tercer cuarto el que más retrasaría la finalización del partido, pues hasta catorce tiros libres repartidos entre los dos equipos eran lanzados en estos diez minutos, señalizaciones muchas de ellas de lo más riguroso, incluidas otras violaciones, como pasos en situación de no ventaja. Un corte de ritmo que afectaba también al propio nivel baloncestístico, lejos de ser óptimo cuando, y más en pretemporada, el reloj se detiene más de la cuenta. Así, los aros del Carpena escupirían muchos tiros de habitual elevado porcentaje de acierto, y la igualdad del electrónico seguía sin resolverse. Al final, victoria del Unicaja (73-69).

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