Conchita Martínez: «Trabajar bien le da tranquilidad a Garbiñe Muguruza»


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Conchita Martínez.
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Monzón, Huesca, 1972. Campeona en Wimbledon, tres veces medallista olímpica, capitana de los equipos Federación y Davis… Desde 2020 entrena a Garbiñe Muguruza en su regreso a su mejor nivel.

¿Qué es mejor para un tenista? ¿Ser una bestia hipercompetitiva o ser una persona serena, que relativiza los éxitos y los fracasos y acepta la frustración? No vale decir que una mezcla.
¡Pero es que hay que tener una mezcla de las dos cosas! No se pueden ganar torneos si no eres competitivo pero tener una personalidad hipercompetitiva te puede generar presión extra. Yo he sido de las muy competitivas.
¿Sabría sintetizar qué es lo que hace que un entrenador funcione bien o mal con un tenista?
Es cuestión de que haya o no conexión entre entrenador y tenista.
¿Cómo le fue de entrenadores durante su carrera?
Tuve de todo, tuve entrenadores muy diferentes. Los que más me funcionaban eran los de un perfil de muy profesional, trabajador, meticuloso e implicado.
En esa época estaba la figura del entrenador amado/odiado que establecía con sus tenistas una relación obsesiva, casi sadomasoquista. ¿Eso sigue existiendo en 2021?
Hay entrenadores de todo perfil, creo que en el circuito y se puede apreciar. Lamentablemente, en ocasiones se ven ciertos maltratos.
¿Dan resultados?
La jugadora puede conseguir resultados, pero a mí la manera esa de trabajar no me gusta en absoluto.
¿Llega a saberlo todo de los jugadores a los que entrena? Me refiero a cosas como el tipo de padres y de amigos que tienen, si leen novelas o juegan a videojuegos, si les va bien de parejas…
El diálogo es muy importante. Sin entrometerme, sí tengo conocimiento de todo tipo, porque a veces no se rinde y hay que conocer e identificar las razones, que pueden ser extradeportivas.
Está el tópico del tenista que tiene el reto de no volverse loco después de dos derrotas seguidas, después de tres malos golpes. ¿Se queda mucha gente tocada de la cabeza después del tenis?
Si pienso en la gente de mi generación no se me viene a la cabeza nadie muy extravagante. Todo es cuestión de tener serenidad y paciencia en los momentos en que las cosas no van bien. ¡Aunque es tan difícil!
Cuando un tenista está jugando por debajo de sus posibilidades, ¿es relativamente fácil hacer el diagnóstico? ¿O es una investigación tipo psicoanalista?
Es como todo en la vida, a veces es fácil y se ve con relativa claridad y cuando no es así hay que investigar más para ver qué está ocurriendo.
¿Echa broncas?
Soy más de dialogar, no soy de echar broncas. Y si tengo que dar un toque de atención lo hago siempre respetando a la otra persona.
¿De qué depende que Garbiñe Muguruza juegue a su mejor nivel o no?
De la preparación.Si ella sabe que ha trabajado bien, eso le dará tranquilidad.
De todos los años en los que estuvo compitiendo, ¿sabrías calcular cuánto tiempo estuvo usted a su mejor nivel?
Fueron 18 años. ¡Me parece imposible hacer ese cálculo!
Y el resto del tiempo, todos esos momentos de no estar muy muy bien, ¿le condicionaba la mala forma fuera del tenis? ¿Se volvía una persona malhumorada para la gente que la quería?
Es cierto que los resultados a veces afectan. El tenis es tu trabajo y quieres que vaya bien. Pero como en toda profesión, hay que saber dejar el trabajo donde toca y no llevarlo a la vida personal, aprender a no enfadarnos con las personas a las que quieres y menos perderles el respeto.
¿Le gustan las relaciones personales que se dan en el circuito? ¿Es un mundo amable en el que la gente es abierta? ¿O hay una tensión latente?
Las relaciones son cordiales, la gente es educada… Ir más allá de eso es complicado. Son compañeras y son rivales.

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