Champions: En la frontera entre Moldavia y Transnistria, la surrealista lnea que debe cruzar el Madrid: «‘Frontera’ ser para ellos» | Champions League 2021


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EL MUNDO viaja hasta la autoproclamada Repblica Independiente de Transnistria, que tiene la hoz y el martillo comunista en su bandera y que maana recibe al Madrid.

Un cartel con el escudo y la bandera de TransnistriaIgnacio OrtegaEFE
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– «Transnistria es bonita?», pregunto

– No lo s

– (…)

– He estado en Francia, Alemania, Inglaterra… Pero nunca ah

En el aeropuerto de Chisinau, la capital de Moldavia, viajar al sureste suena ‘feo’ para muchos. «La situacin es… Bueno…». Y el dependiente de una de las tiendas, que haba hecho algo de turismo por Europa pero no por su terico pas, cierra as la conversacin. La ambigedad de su respuesta da paso al surrealismo de la realidad.

Una vez aterrizado en suelo moldavo, en un pas que gobierna una europesta prorumana (s, hay moldavos que quieren ser parte de una ‘Gran Rumana‘ y unirse a su hermano del oeste), uno tiene dos opciones, coger la carretera R2 hacia el norte o hacia el sur. Hacia la capital o hacia lo desconocido.

Al escoger lo segundo, aparecen 50 kilmetros de rectas interminables, oscuras a partir de las cuatro de la tarde, con baches que haran temblar cualquier suspensin, con radares de tramo, gasolineras, muchas gasolineras, muchsimas gasolineras, y campo, mucho campo, muchsimo campo. Hemos hablado ya de las gasolineras y del campo? En el monte se pierde la poblacin moldava, de la que slo un 41% vive en las ciudades, una de las proporciones ms bajas de Europa. Quizs en una tendencia pasada o en una visin futurista de lo que nos espera a los dems. En fin, lo de las gasolineras y los campos:

Apenas edificios, apenas gente, apenas nada. Pasada una hora de trayecto en la que conviene no salirse de la supuesta carretera principal y despus de algunos tmidos avisos no demasiado grandes -«border, 10 km» («frontera, 10 km»)-, se llega a la autoproclamada Repblica Independiente de Transnistria.

Prorrusa, con la hoz y el martillo comunista en su bandera, con el hijo de un militar sovitico como presidente, con una moneda que slo se puede conseguir en su territorio (el rublo) y que no tiene validez ni cambio en ninguna otra parte del mundo y con un ‘visado’ en forma de ticket de la compra.

«Frontera? ‘Frontera’ lo dirn ellos«, defendan algunos moldavos en el aeropuerto, cerrados a entablar cualquier conversacin que implique dar ms de un dato sobre su vida. Pues s, frontera para ellos. A lo largo del camino por la R2, la misma que tendr que recorrer el autobs del Real Madrid despus de tocar suelo en Chisinau este medioda, no hay seales de ‘Transnistria‘. Slo de Bender y Tiraspol, ciudades moldavas, a todos los efectos, en el lado norte de la lnea. Porque para Moldavia su pas no se detiene en las dos casetas que ha montado el gobierno de Transnistria en pleno asfalto de la R2, sino que ah empieza una especie de ‘Comunidad Autnoma’ dentro de su territorio, pero para Transnistria s, aqu empieza el suyo. «Y punto», pensarn.

«Real Madrid» y «Champions League» son las palabras mgicas al llegar al punto fronterizo. Y «passport», especialmente «passport». Bandera de Transnistria gigante, carteles con un «No a la corrupcin» gigante en ingls y preguntas en ruso (ya no en moldavo). Registro del coche, control de pasaportes en una garita anexa, ‘peaje‘ por pasar (pagado en euros, y los policas encantados), un ticket con la fecha de entrada y la fecha en la que debes salir del territorio (en cinco das) y un «Hala Madrid!» para terminar, el lenguaje universal. Porque esta semana el ftbol ha arreglado la geopoltica de la zona y el Sheriff Tiraspol, que juega la Champions desde Transnistria pero gracias al billete que le ha dado la Federacin Moldava de ftbol, recibe, tambin previo paso por su frontera (aunque con menos complicaciones, se podra suponer) al club ms laureado del balompi. Cuestin de estado. O de estados. Pasada la frontera, hay vida, aunque sea de noche. Un local llamado ‘Lavida’ (s, as, en castellano) y el primero de muchos edificios con un gigante ‘Sheriff‘ en la entrada. A la izquierda, el ro Dnister.

Ms que buscar problemas para dejar entrar a periodistas o extranjeros, moldavos y transnistrios, policas y ciudadanos, preguntan lo mismo, medio en broma medio en serio: «Tienes entradas para el partido?». Los 13.000 asientos del Sheriff Stadium sern pocos para los ms de 130.000 habitantes que tiene Tiraspol, la segunda ciudad ms importante de la zona detrs de Chisinau. «Madrid!», jalea la recepcionista de un hotel de Bender mientras abre el traductor de Google ante la imposibilidad de hablar ni una palabra en ingls. ‘Madrid’ como solucin a todo. Al menos esta semana.

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