Champions: El Milan deja al Atltico mirando al abismo | Champions League 2021


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Los rojiblancos caen con un tardo gol de Messias y quedan condenados a un final extremo en Oporto. Los italianos entran en la ecuacin (0-1).

Oblak, de rodillas, tras encajar el gol.OSCAR DEL POZOAFP

De repente, el Atltico se mir al espejo y se encontr cara a cara con el abismo. Con esa sensacin real de poder caer al vaco antes de tiempo. El cabezazo de Junior Messias, cuando un punto pareca una buena solucin. El Milan, superior durante buena parte de la noche, qued atravesado en la garganta rojiblanca, como una espina que puede acabar resultando fatal para el porvenir de los de Simeone en Europa. Ahora le espera una final en Oporto, donde la victoria es la nica salida posible a un rocambolesco laberinto con el que nadie contaba al inicio de la temporada.

Amaneci el Atltico casi tan fro como la noche. Le cost lo suyo arrancar, a pesar de que estaba la vida en juego. Entre otras cosas, todo hay que decirlo, porque el Milan le apretaba la garganta en cada intento de salida del baln. Arrancaba Giroud, que dej en el banquillo a Ibrahimovic, y le secundaban el resto de sus compaeros, con los centrocampistas Kessi y Tonali dirigiendo la orquesta. El baln pasaba por las botas rojiblancas casi de puntillas. Y cuando lo haca, los rossoneri encontraban la manera de forzar el error. Los italianos mostraron la misma fuerza con la que acobardaron a los de Simeone en San Siro durante media hora. Slo que, empujados por su gente, los locales se revolvieron en busca de una portera, la del rumano Tatarusanu, que pareca ms lejana de lo normal. Cada pelota era una aventura que, durante un buen rato, tuvo color lombardo.

Es verdad que Oblak no pas apuros, pero, tambin, que la tensin se senta en cada aproximacin del Milan, con Brahim agitando su batuta. De Paul y Koke trataron sin xito de echar el ancla y poner cordura. Resultaba complicado porque enfrente haba un rival que penda de un hilo. Un hilo que pasaba por conquistar el Metropolitano. Simeone combustionaba en la banda con cada prdida. Con cada posesin efmera, siempre condenada por la pierna dura de algn adversario. Ms all de un par de latigazos de Marcos Llorente, lanzndose su colmillo a la espalda de la zaga, apenas tuvo algo que echarse a la boca la aficin rojiblanca, que se desfogaba cada vez que Theo Hernndez, un ex de la cantera, agarraba un baln. Surez era como una isla y Griezmann no alcanz a rematar ninguna de esas incursiones de Llorente.

Otro gesto tras el descanso

Fue un corte vital de Stefan Savic, de regreso tras sus cuatro partidos de sancin, lo que logr subir un par de grados la temperatura, que falta haca. Pero el Atltico se march al vestuario con un puado de interrogantes. En Anfield, el marcador ni se inmutaba.

Y Simeone debi de darles la respuesta a algunas de esas cuestiones porque el Atltico regres con otro gesto en su mirada. En apenas cinco minutos, Lemar y Griezmann ya haban levantado ms polvareda que en todo el primer acto. Del francs fue el primer disparo a puerta rojiblanco. Tatarusanu y su traje reflectante dieron rplica al intento. Pero el Milan no tard en bajarle los humos. Apenas asomaba alguna certeza para el destino atltico, que navegaba entre la incertidumbre del marcador y la sombra de un rival de porte severo.

Trat de agitar la noche Simeone con la entrada de Lodi y, sobre todo, de Correa, que deba tener algn asunto pendiente con Theo, acaso de algn entrenamiento en otra poca, vista la entrada que le regal al poco de entrar. El corazn del Metropolitano se encogi cuando Savic, desde el suelo, repeli un disparo de Bakayoko, en una contra rossonera, montada por Ibrahimovic, que pintaba fatal.

Demasiado lejos

Sin Luis Surez, que vivi atormentado a la carrera y apenas dej un disparo lejano, y sin Griezmann, acaso desfondado por tener que ir de aqu para all, afront el Atltico el ltimo intento para asaltar la portera del Milan que, a pesar de los espasmos en el inicio del segundo acto, pareci tan lejana como lo haba estado durante todo el encuentro. Al menos, el Liverpool ya haba impuesto su ley ante el Oporto y eso suavizaba cualquier imprevisto en el Metropolitano. Porque por la cabeza de Simeone no pasaba otra cosa que no fuera la de salir ileso. Un punto era ms preciado que el oro.

Por si acaso, Jan Oblak obr un milagro ante Zlatan Ibrahimovic, que el lnea anulara por fuera de juego. Pero nada pudo hacer con el cabezazo de Junior Messias, que condena al Atltico a un final extremo en Oporto, dentro de un par de semanas. Quizs an con el shock. All no valdr otra cosa que no sea vencer en Portugal. Vistas las dudas rojiblancas en Europa, el asunto no se antoja nada sencillo.

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